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El carnaval.

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Miro el extraño mundo de los terapeutas en estas épocas aún más extrañas. Lo que hacemos para llamar la atención, para ganar likes , para vendernos. Me asombro, me río, me enojo, todo a la vez. Disfraces, máscaras, antifaces coloridos y no tanto con que salimos a mostrarnos. Con el tiempo identifico formas, especies, colores típicos: la Soy tan Original y Excéntrica, el Intelectual Yo Puras Cosas Profundas, la Chamana Hija de la Pachamama, el Rebelde a mí las Teorías no me sirven, la Bella y Enigmática, el Tengo Muchos Títulos y soy Especialista en todo, la Siempre Optimista Sonrisa Desplegada, el Hipster Yo te llevo al Éxito, el Galán que peina Canas y guiña a sus admiradoras... tantos y de tantos colores. Me divierto y hago corajes y me indigno yo solito. Pero luego claro, termino mirándome a mí mismo. ¿Yo de qué me disfrazo? ¿Cuáles son mis máscaras? ¿Qué vendo, discreta o descaradamente? Me sorprende mi lista: yo soy o invento ser el siempre sereno y en mi centro, el que dice cosas...

Cuerpos insumisos

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                Quizá es necesario recuperar el derecho a ser los cuerpos que somos, tal y como somos, grandes o pequeños, gordos o flacos, con sus capacidades y discapacidades, con sus historias que inevitablemente dejan marcas, cicatrices, huellas. Quizá es necesario derrumbar a golpe de cuerpos reales la exigencia absurda de ser ese cuerpo hegemónico, discriminador e inalcanzable que se nos impone. Quizá es necesario redescubrirnos bellos, cuestionando que exista una sola forma de belleza, comprendiendo que la belleza no es sino una particular relación entre quien observa y lo observado, una relación que se abre al asombro, la compasión y la ternura.  Me  gusta la invitación  de Lucrecia Masson a revelarnos, a encontrar nuevas formas de ser cuerpos, formas indómitas y disidentes, a volvernos “Visibles, desobedientes, disidentes de la norma que nos impone una sociedad que estandariza y controla cuerpos y dese...

Lo demoniaco.

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  Si lo erótico es el impulso vital que nos invita a salir de nosotros, lo  demoniaco  es la fuerza perturbadora que nos saca sin contemplaciones. No están separados, sino en estrecha unión.  El concepto de lo demoniaco es un aporte de Paul Tillich que vale la pena aclarar: lo demoníaco no es lo satánico; esto último es la existencia de lo absolutamente destructivo, mientras que lo demoníaco es lo ambiguo, lo creativo y lo destructivo mezclados confusamente y que resultan inseparables.  Lo demoniaco vive en lo humano, está allí a la espera y aparece a veces con una fuerza que nos asombra al mismo tiempo que nos asusta. La experiencia sexual puede llevarnos hacia allá, no siempre, no desde el principio, pero puede. Un beso lleva a otro beso, una caricia convoca a otras, el deseo crece. Elegimos lo que hacemos, paramos y reiniciamos, sabemos, controlamos, matizamos, retrocedemos. La voluntad está presente y es parte del encuentro. Pero a veces la fuerza de lo qu...

Otras sexualidades posibles.

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  ¿De cuántas formas puede ser la sexualidad en una pareja? ¿De cuántos colores?  A veces es  la razón de estar juntos, o  una parte entre otras, o  algo que se anhela, o incluso una ausencia. Vínculos en donde la sexualidad es lo central y parece no haber nada más que esa intensidad. Vínculos en donde hay complicidad, risa, solidaridad, cariño, pero la sexualidad dejó de ser (o nunca fue) importante. A cada vínculo le corresponde elegir el lugar que la sexualidad tendrá en su relación. También es cierto que ese lugar cambia con el tiempo, con los diferentes momentos de la vida, con el estado de la relación. La sexualidad en general y la práctica sexual en particular tienen diferentes matices y tonalidades. La pasión arrebatadora es una, pero no la única. Los medios suelen mostrarnos esa forma como si fuera la única posible y entonces, cuando no la alcanzamos sentimos que no somos suficientes. Hay tonos intensos y tonos suaves, pasión y serenidad, animalidad...

Los macarras de la moral.

Llegaron a mi vida con su andanada de amenazas: el pecado, la culpa, el infierno. Porque atemorizar es un modo de tener poder sobre los otros. Llegaron con sus advertencias y sus dogmas, poseedores únicos de la verdad, ellos, los elegidos, ocultos tras miradas piadosas y sonrisitas amables."¿Que no creéis en el infierno? Ya lo veréis, ya lo veréis" Amenazaba el Marquesito de Peralba, misógino siempre, ahora santo.  A ellos les debo, creo, ser sexólogo, cuestionar todo, invitar a otros a abrazar el placer y el pensamiento libre. Siguen allí, en algún rincón oscuro de mi conciencia. Sigo combatiéndolos. Para ellos, la rolita de Serrat.

Currículum

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Lo de hoy es tener un currículum extenso. Mostrar los muchos diplomas obtenidos como si fuesen títulos nobiliarios, hojas de laurel en las sienes, abolengo o pedigrí. Todo esto he estudiado, todo esto soy. Solemos además anteponer esos títulos a nuestro nombre: conde, duquesa, doctor, maestro, eminencia; como en una competencia de egos en donde gana el que lo tenga más grande (me refiero al currículum, por supuesto). A veces me parece que tantos títulos, más que mostrar a la persona, la ocultan. ¿Será que uno sabe más si junta más diplomas? Temo que no.  A mí, por el contrario, me pasa que me enorgullezco de la brevedad de mi currículum. Que no pase de dos renglones, a lo máximo tres, por favor. Atrás de esos rengloncitos, yo me asomo. Pero como la moda es la moda, modestamente he decidido mostrar ante ustedes mi currículum completo, tal y como querría que apareciese. Es espectacular, lo advierto. Asómbrense. FRANCISCO FERNÁNDEZ ROMERO. Catador de mangos de manila. Coleccionista de...

Reescribir la historia

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  Recibimos historias, las heredamos, cierto, pero también podemos reescribirlas. Olvidamos ese poder creativo y con frecuencia somos nosotros, nosotras quienes escribimos la misma historia una y otra vez. “Tengo mala suerte con los hombres”, “Comprobé que todas las mujeres son iguales”, “Todos los hombres buscan lo mismo”, “Tarde o temprano las relaciones acaban en el mismo lugar”… frases que remiten a un callejón sin salida, a una de esas ruedas donde los ratones corren sin moverse. ¡Pero somos nosotros quienes escribimos nuestra historia! Al menos participamos en escribirla. ¿No será que repetimos la misma historia porque una y otra vez la escribimos de la misma manera? ¿No toca hacernos responsables de nuestras decisiones en lugar de solo quejarnos por sus consecuencias? Si una y otra vez busco a un príncipe azul y este no llega ¿no será que debería buscar algo diferente? ¿No será que lo que busco es una fantasía? Los príncipes azules, si existen, se relacionan con mujeres dé...