Un camino.

 


¿No será que la pareja es un camino y no una meta? ¿Una entre otras formas de caminar? Camino, no meta; no el lugar al cual llegar, sino uno de los modos, uno de tantos, de hacer el camino. Y digámoslo claramente: no se trata de un camino fácil. No es un camino recto, de bajada, con señalizaciones claras y paisajes floridos. Es un camino que cambia, que tiene obstáculos, baches, sitios agrestes. También tiene belleza, por supuesto, pero creer que solo tiene belleza es una fantasía del amor romántico. Es un camino con subidas y bajadas, con retos, con muros que parecen cerrar el paso por completo (a veces toca escalar o dar largos rodeos), con tramos en donde parece que el camino desaparece por completo, con pozos de agua fresca y con lugares desérticos. Es un camino incierto, que no se puede prever, que depara algunos paisajes asombrosos y otros aburridos, ampollas en los pies y sombras protectoras. Es un camino que a veces se bifurca en varios caminos, y uno se detiene allí sin saber a dónde seguir, porque no hay señales. Contamos solo con nuestra brújula, sí, pero sabemos que esa brújula no es infalible.

“Hay personas tan ingenuas –decía un profesor- que creen que se tiene pareja para ser feliz”. Coincido. No quiere decir que no haya momentos de felicidad, que los hay, pero son pasajeros como suele ser la felicidad, ese espejismo. Además, esos momentos luminosos se dan con pareja o sin ella, si sabemos construirlos. Quizá tenemos pareja no para ser felices sino para crecer. Y es que allí, en ese camino que es la pareja nos vemos a nosotros mismos con una claridad dolorosa. Vemos nuestra luz, sin duda, pero también nuestra oscuridad; nuestra generosidad, pero también nuestro egoísmo. Vemos facetas de nosotros que difícilmente podemos ver en otra situación. Vemos, una y otra vez, nuestras carencias, en ese espejo a veces despiadado que es el otro, la otra. Quizá de eso se trata ser pareja: de enfrentarnos a ese espejo y desde allí acompañarnos a crecer, a sanar, a seguirnos descubriendo. ¿Felicidad? Solo a veces, por momentos que llegan y luego se van. Quizá tenemos pareja para aprender que la felicidad nunca se alcanza y que lo que toca es crecer a dúo.

Comentarios

  1. Concuerdo con tu reflexión, cargamos con un campo lleno de ideas ajenas y sólo en este andar podemos descubrir cuáles son propias de acorde a nuestras necesidades. En lo personal un día sali con mi plantilla en la mano queriendo que un otro encajará en ella.
    Gracias por recordarme lo vivido

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  2. Así es, hermosa reflexión, nos enfocamos en el fin y no en el caminar y disfrutar el encuentro.

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  3. "¿No será que la pareja es un camino y no una meta?" Un punto de vista interesante...

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  4. Un texto que me invita a la reflexión. Lo que más resuena en mí en este momento de mi vida es "Y es que allí, en ese camino que es la pareja nos vemos a nosotros mismos con una claridad dolorosa."

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