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El sueño.

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Cuando desperté, deslicé los dedos por la funda de la almohada sin estar seguro si era real. El corazón aleteaba y la sensación de extrañeza lo llenaba todo. ¿Volví? ¿A dónde? ¿Qué es volver? En la primera parte del sueño, yo, mi pareja y mi hija intentábamos escapar de algo, no sé de qué. Salir del bosque en donde estábamos. Parecía imposible. Por más que caminábamos llegábamos siempre al mismo lugar, como si todos los caminos regresaran al lugar de dónde partimos. Una especie de laberinto sin paredes. Tratábamos de apoyarnos en algún punto en la lejanía intentando avanzar. Entonces, desde cierta altura vimos a Julieta y a Tere que, como nosotros, intentaban escapar.  Íbamos a llamarlas cuando desde el otro lado aparecieron otras Julieta y Tere, igual de perdidas que las primeras. ¿Otras? Empecé a comprender: en aquel bosque había realidades diferentes que se entrecruzaban. Había otros nosotros intentando escapar. Cuando llegábamos al mismo lugar quizá era porque esos otros nosot...

Solicitud

  SOLICITUD PARA   NO   SER ACEPTADO COMO MIEMBRO DEL OPUS DEI.     Por medio de la presente, el abajofirmante solicita encarecidamente no ser aceptado de modo alguno, ni ahora ni nunca, como miembro de la Prelatura denominada Opus Dei. Para sustentar esta solicitud, a continuación anexa su currículum vitae y/o declaración de principios, en la cual, y bajo juramento de decir la verdad –la pequeña y fugaz de este momento-, afirma:   Que nació en una ciudad brutal, caótica, antropófaga y maravillosa en donde todo, o casi todo, es posible; una ciudad donde, algunos días, hay un estruendo de pájaros en cada árbol, y otros, el pavimento amanece sembrado de esos mismos pájaros muertos por asfixia. Más o menos lo mismo que ocurre con la esperanza.   Que nació en un año de rebeldías e imaginanción, de matanzas y sueños malogrados, de conciencia recién parida.   Que vino al mundo bajo el signo de Escorpio, lo que augura una vida torme...

21 años

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  Años, mañas, guiños, sueños, eso que se acumula en los rincones de la casa, eso que de tan estar parece ya no estando, murmullos, hojarasca. El amor no es ya ese resplandor que ciega sino una piedra pulida por el agua. El amor es lo que queda del amor cuando el amor se calla, es un gato que bosteza y es un bosque y los rescoldos   tibios de una infancia. Es poder mirar a contraluz tu silueta en la ventana

MIRAR APASIONADAMENTE.

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Se trata de un grupo de reflexión donde explorar nuestra práctica terapéutica a partir de la Filosofía, la Estética, el arte, la novela, la poesía, el cine, la música, la experiencia. Propondremos textos, películas, experiencias para desde allí cocrear el aprendizaje. Nuestro objetivo es pensar-sentir juntos para enriquecer nuestro trabajo terapéutico desde el modelo de la Gestalt Relacional. A diferencia de otros espacios nos hemos propuesto hacer esta reflexión SIN recurrir a lecturas o autores gestálticos; en lugar de eso nos acercaremos desde miradas no terapéuticas. Mirar el mismo jardín desde nuevas ventanas. ¿POR QUÉ HACERLO ASÍ? Creemos que muchos conceptos gestálticos pueden explorarse desde distintas miradas. Nos parece que intentar una mirada distinta  nos permite, a partir de la experiencia y la conversación, llegar a la teoría y a la práctica. ¿QUÉ REVISAREMOS? Nuestro camino tiene 4 temas básicos divididos en subtemas: ÓPTICA La mirada del comienzo. La mirada crepuscu...

Xanga.

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Tenía miedo. A la caída, a desaparecer, a una intensidad que me supera y me hace sentir que enloqueceré. Vuélvete el agua para no ahogarte en ella, me dije la última vez, pero sentí que me ahogaba. ¿Entonces? Luego del Kambó, mientras me recuperaba de ese malestar profundo, apareció una imagen. No se me había ocurrido hasta entonces, pero fue muy clara: estás rodeado de amor, pensé,  de gente que te ama y está pendiente de ti. Cecilia te ofrece la medicina amorosamente, y tú puedes recibirla amorosamente. ¿Sería suficiente? Pero unido a ese pensamiento llegó otro, más poderoso: ¿y si vas al viaje, a lo desconocido, también para otros? ¿Si en lugar de lanzarte buscando algo para ti, te lanzas también para que otros sanen lo suyo? Otros que tenían nombre y rostro. Lía y Mónica, sobre todo, pero también otras y otros cercanos a mi vida: familiares y amigos. Matilda, incluso,  que estuvo a mi lado (y encima de mí) cada sesión. ¿Si hago este viaje también para ellas y ellos? Y ento...

Kambó.

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Purificarse, dicen. Limpiar del cuerpo y del espíritu lo acumulado, lo que no me pertenece y se quedó allí, ensuciándome. Entonces, el veneno de una rana entrando a mi cuerpo, para que mi cuerpo, al defenderse, expulse lo que ya no sirve. Una, dos, tres... seis pequeñas quemaduras en mi hombro izquierdo. En cada una, un poco de veneno. Poquísimo. Pero es poderoso. No hay que esperar más que unos minutos para que viaje por todo el cuerpo a través de la sangre.  Fuego desde el centro de mi cuerpo, desde las tripas. Inicio de erupción. El corazón cabalga. Me encojo, me meto en mí, me doblo ante el poder del veneno. Soy un cuerpo adolorido y sufriente, el sudor me empapa, corre por mi cara y mi cuello, la vista se nubla, los miembros se entumen. No puedo pensar en nada que no sea este hundirme en un lodo espeso. No puedo alzar la cabeza, no puedo enderezar mi espalda, me meto en mí dolor. Nausea insoportable. Vómito que me vuelve del revés como calcetín usado. Me vacío de mí, me vuelco...

Sapo de nuevo

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  ¿Podré? Una idea me acompañaba: la única forma de no ahogarse en un torbellino de agua, en un mar embravecido, es volverse agua. Dejar de ser el que se ahoga y ser el agua. Así llegué. No puedo decir que fuera hermoso, como le ocurre a otros. Ni un poquito. ¿Cómo puede ser hermoso morir? Esa pequeña ficción a la que llamo Yo se disuelve en unos instantes. Entonces, el abismo, la caída, el miedo más puro a dejar de ser. Pero no fue como la primera vez, ese horror absoluto; había un pedacito de confianza, un intento por soltar. Yo luchando de nuevo por no desaparecer, y desapareciendo. Al ir volviendo, el descubrimiento: el demonio o aquello que yo creía que era el demonio solamente era yo. La negrura de sus ojos, solo eran mis ojos; su rabo solo era una manita saludando; sus cuernos, mis orejas. El demonio no era el demonio sino el dibujo que me hizo Lía para cuidarme en el trance. Entonces, un llanto desgarrador que me nacía del alma. ¿Hace cuánto que lucho con el demonio sin sab...